Cuidar los riñones: alimentación, hidratación y decisiones seguras
02/09/2026 17:32
Los riñones cumplen funciones esenciales para el organismo. Ayudan a eliminar sustancias de desecho, regulan parte del equilibrio de líquidos y minerales y participan en el control de la presión arterial. Cuando su funcionamiento disminuye considerablemente, pueden acumularse sustancias en la sangre y ser necesario recurrir a tratamientos como la diálisis.
En internet circulan recetas que prometen “limpiar” los riñones, eliminar cálculos o incluso conseguir que una persona abandone la diálisis en pocos días. Estas afirmaciones no deben tomarse como tratamientos médicos. Ningún jugo, infusión o remedio casero puede garantizar la recuperación de una enfermedad renal avanzada.
El limón, por ejemplo, puede formar parte de una alimentación saludable. Su jugo puede utilizarse para preparar una bebida sencilla:
Agua con limón
Ingredientes:
1 vaso de agua.
El jugo de ¼ a ½ limón.
Hielo, si se desea.
Preparación: exprime el limón, mézclalo con el agua y consúmelo como una bebida refrescante. No es necesario añadir azúcar.
Otra alternativa es utilizar unas gotas de limón para darle sabor a ensaladas, pescado o verduras. Esto puede ayudar a reducir la necesidad de añadir grandes cantidades de sal, algo especialmente importante dentro de una alimentación saludable.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre una persona con una función renal normal y alguien con enfermedad renal avanzada. Las personas que reciben diálisis no deben aumentar por su cuenta la cantidad de agua, jugos o infusiones que consumen. Dependiendo de su situación, pueden tener restricciones de líquidos, potasio, fósforo, sodio u otros nutrientes.
Por esa razón, una receta que puede ser apropiada para una persona puede no serlo para otra que tiene enfermedad renal. Incluso alimentos considerados saludables pueden necesitar limitarse según los resultados de los análisis y el tipo de tratamiento.
Si una persona tiene enfermedad renal, lo más recomendable es seguir el plan establecido por su nefrólogo y, cuando sea posible, recibir orientación de un nutricionista especializado en enfermedad renal. Tampoco se deben suspender medicamentos ni sesiones de diálisis porque una bebida o remedio casero parezca producir mejoría.
La alimentación puede contribuir a cuidar la salud y a controlar factores que afectan los riñones, pero no sustituye un tratamiento médico.
En conclusión, el agua con limón puede ser simplemente una bebida agradable para algunas personas, pero no “revive” los riñones ni elimina la diálisis. Cuando existe enfermedad renal, la mejor decisión es combinar una alimentación adaptada a cada caso con seguimiento médico regular y cumplir correctamente el tratamiento indicado.