¿Se te duermen las manos o los pies? Esto es lo que significa
28/04/2026 21:31
Sentir hormigueo, entumecimiento o pequeñas "corrientes" en las manos y los pies es bastante común. A veces se produce por algo tan simple como mantener una mala postura, pero cuando se repite con frecuencia, conviene prestarle atención. Este tipo de sensación, conocida como parestesia, suele estar relacionada con la compresión de los nervios, la mala circulación o incluso la falta de ciertos nutrientes esenciales.
El cuerpo se comunica a través de estas señales. Por ejemplo, pasar largas horas sentado, el uso excesivo del teléfono móvil o dormir apoyado sobre una mano pueden comprimir los nervios y provocar ese incómodo cosquilleo. También puede influir en una circulación deficiente, donde la sangre no llega a las extremidades con suficiente oxígeno. A esto se suma el papel de vitaminas como las del complejo B, fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Afortunadamente, además de corregir hábitos, existen remedios naturales que pueden ayudar como complemento. Uno de los más conocidos es una infusión caliente de jengibre, canela y ajo. Para prepararlo, hierve una taza de agua y añade un trozo pequeño de jengibre fresco, un diente de ajo ligeramente machacado y una ramita de canela. Deja hervir durante 10 minutos, cuece y bebe caliente. Esta combinación tiene propiedades antiinflamatorias y favorece la circulación, lo que puede aliviar la sensación de hormigueo si se consume una vez por la mañana y otra por la noche durante dos semanas.
Otra receta sencilla es un batido nutritivo para los nervios. Licúa un plátano, un puñado de espinacas, una cucharada de avena y un vaso de leche vegetal o agua. Este batido aporta minerales y vitaminas que ayudan a fortalecer el sistema nervioso. Puedes tomarlo en el desayuno varias veces por semana.
Además de estas recetas, el movimiento es fundamental. Realizar ejercicios suaves como rotar las muñecas, abrir y cerrar las manos o elevar las piernas durante unos minutos al día mejora la circulación y reduce la presión sobre los nervios. Mantenerse hidratado, evitar la ropa demasiado ajustada y tomar descansos activos también marca una gran diferencia.
Es importante recordar que estos remedios no sustituyen la atención médica. Si el hormigueo es constante, doloroso o viene acompañado de debilidad, lo mejor es consultar a un especialista. Escuchar a tu cuerpo y actuar a tiempo puede ayudarte a recuperar el bienestar y mejorar tu calidad de vida de forma progresiva y natural.